Piensa en algo tan simple y frecuente como lavarse las manos con agua en aseos públicos, establecimientos, oficinas, etc. La mayoría de gente acaba y se seca las manos con uno de estos métodos:
- Una toallita de papel o más, a veces con dispensador eléctrico.
- Un palmo o más de toalla de algodón reutilizable.
- Unos segundos o más de ventilador eléctrico (a veces con calefactor).
No parece mucho para una persona y una vez, pero piensa en el total acumulado por una persona a lo largo de su vida. Y el impacto energético y ambiental a escala global de todas las personas utilizando estos métodos para ¡secarse las manos! Y eso es sólo lo que se consume con cada secado, pero no hay que olvidar el gran impacto producido por la producción, transporte, y recambio de todos los dispositivos mecánicos o eléctricos (millones en el mundo) la mayoría producidos básicamente con plástico y otros materiales de difícil reciclaje.
De hecho existe bastante literatura analizando si es más ecológico el secador o la toallita, pero...
Todo esto se podría evitar secándose las manos con tu propia ropa, un gesto tan simple que hasta los niños hacen (y los adultos corrigen desde temprana edad). Con manos limpias, agua y ropa corriente el único problema es una humedad casi imperceptible que se secará en un rato.
Ya ya, puede que haya situaciones excepcionales donde alguien prefiera estar impecable. Sécate con algo entonces, pero mantén esta recomendación por defecto.
Referencias
- Toallitas de papel o secador eléctrico - Artículo en El País.
- Análisis del Ciclo de Vida de los Sistemas de Secado de Manos (PDF) - Estudio del MIT encargado por Dyson Inc.